sábado, 13 de noviembre de 2021

𝔼𝕝 𝕔𝕒𝕫𝕒𝕕𝕠𝕣 𝕕𝕖 ℙ𝕖𝕣𝕕𝕚𝕔𝕖𝕤

La caza es un arte para el ibero, y la carne de ave silvestre un festín codiciado. En esta representación de El Cerrillo Blanco, un cazador con túnica corta y cuello de pico, acompañado de un perro, sujeta un par de perdices atrapadas mediante la aún practicada caza con galgo. los detalles de los picos y cuellos son geniales.

Parece evidente, lástima de los ausentes fragmentos, que el cánido acompañante del cazador es un galgo. Fe de ello ese largo cuello que curva hacía su dueño en muestra una buena labor. Pero parece que está en otra altura, incluso dentro de un cesto o superficie. Se aprecian las patas delanteras dobladas.
Los detalles en esta obra son sumamente intrigantes. El galgo y posición/ubicación es uno. La morfología de los cuerpos parece indicar que ambos, cazador y galgo, miran a su derecha, como si la obra, dinámica y en contexto fuera parte de algo consonante y participe. Es otra muestra de la grandiosidad del conjunto. Por último, en la ingle del cazador ipolkano, aparece un agujero, dónde habría colocada una pieza de metal o de madera que culminase la representación. ¿algún arma para la caza? ¿un útil? ¿algún elemento decorativo?
Sin duda alguna, el dinamismo es evidente en este megaexponente escultórico sin precedentes de la Hispania prerromana.
Conjunto escultórico de El Cerrillo Blanco, Porcuna, Jaén.
Siglo V aC. Ipolka, capital túrdula.


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