OBVLCO LA CIUDAD MIMADA POR JULIO CÉSAR
Durante casi 200 años convivieron los iberos nativos con los romanos, hasta diluirse o integrarse en la nueva sociedad. Es importante conocer el tránsito (pacífico - fueron aliados) de una a otra cultura.
Texto de la noticia que recoge el diario ABCdesevilla:
Virgilio loó por escrito a
Julio César por su victoria sobre Pompeyo en Munda.
El poema fue grabado hace más de 2.000 años en una piedra que desapareció en el siglo XIX de la iglesia de San Benito,
ubicada en Porcuna, la antigua Obulco, la ciudad amurallada más extensa
de la España romana. Lo demuestran las casas nobiliarias imperiales,
las 30.000 piezas de la época almacenadas en dependencias municipales
(entre las que se encuentra una escudilla con el hueso de un pierna de
cordero) y el anfiteatro descubierto, cuyo aforo
supera las 25.000 personas.
Las
dimensiones del anfiteatro romano descubierto en el subsuelo de Porcuna
le sitúan entre los de mayores dimensiones de España. su capacidad
iguala a la que tiene el de Itálica y es
más elevada que la de Tarraco, Sagunto y Mérida.
Está parcialmente enterrado, pero una partida de la inversión
territorial integrada propiciará que pronto emerja un tercio del
coliseo. Los 2 restantes están bajo viviendas de este municipio
jiennense estrechamente vinculado a Roma por el
apoyo que ofreció a Julio César en el año 45 antes de Cristo.
César,
que apenas tenía apoyos en la Bética, escogió Obulco para preparar la
batalla de Munda. Le urgía combatir, de modo que cabalgó 90 kilómetros
por jornada para llevar a cabo el viaje desde Roma en 27 días.
Veni, vidi, pero no vici. En la primera lid su ejército (6 legiones que sumaban 36.000 soldados) fue derrotado por el de
Pompeyo,
a cuyas tropas aplastó en segunda instancia. No hubo batalla de
desempate. El vencedor, agradecido por la hospitalidad, confirió a la
ciudad anfitriona la laureada de la época: el título de municipium
pontificensis.
El
dictador no eligió Obulco al azar. Experto en estrategia, captó la
importancia de asentarse en un enclave idóneo, bien comunicado a través
de la vía Exterior, cuyas calzadas enlazaban a su ciudad de origen con
Iberia.
Por la actual Porcuna transitaron hace 23 siglos las mercancías destinadas a otras ciudades de la Bética.
Estaba situada, además, en el camino que enlazaba con Córduba, donde
acampaba Pompeyo, que, previsiblemente, habría castigado a Obulco si
hubiera sido otro el desenlace de la batalla.
Pero ganó César,
con cuyo mandato coincide la época de prosperidad de Obulco. Por eso el
municipio es hoy uno de los máximo referentes de la época romana en la
Península Ibérica.
Sus yacimientos abarcan 400 hectáreas.
De ellas 100 la ciudad amurallada. Más que la de Mérida (60), la de
Córdoba (60) y la de Cástulo (45). Únicamente Tarragona cuenta con una
superficie similar a la de Porcuna, cuyo alcalde, Miguel Moreno,
abandera numerosos proyectos para que emerja la gran historia, entre los
que destaca la exhumación del anfiteatro.
El descubrimiento del
coliseo ha reforzado la riqueza patrimonial de Porcuna. Los muros
exhumados están en magnífico estado, merced, paradójicamente, a una
desgracia arquitectónica, el derrumbamiento de estructuras, que protegió
a los sillares de los habituales saqueos del patrimonio. También han
permanecidos en buen estado otros magníficos vestigios romanos, como
la
cisterna de la Calderona, los recintos fortificados del Comendador y
Jabonero y las casas nobles (domus) del sector de San Benito.
La
ciudad romana se extendió por este sector, con fase de ocupación desde
el siglo II antes de Cristo. Merced al proyecto Porcuna se realizaron
excavaciones que propiciaron el descubrimiento de una calle enlosada
flanqueada por lujosas casas de gran valor arquitectónico. En concreto,
emergieron las domus más relevante de la Península Ibérica.
Junto
a los pilares de las viviendas señoriales fueron hallados bancos de
piedra en un magnífico estado instalados para el descanso de los
viandantes.
Bajo uno de ellos se encontró un plato con restos de comida.
La escudilla forma parte de las decenas de miles de piezas romanas que
el Ayuntamiento almacena en sus dependencias por la imposibilidad de
exponerlas en el museo arqueológico.
El museo se encuentra en un
el torreón de Boabdil del Castillo de Porcuna, construido en 1435 por la
Orden de Calatrava. Está compuesto por dos salas. En la segunda se
exponen lápidas, cerámica, capiteles, esculturas y monedas. La presencia
del dinero es significativa porque evidencia la grandeza pasada de
Obulco, que, por los mimos que recibió de Roma, contó desde el siglo III
antes de Cristo
con una ceca (fábrica de moneda) para imprimir sus propios ases.
La
ceca romana de Obulco emitió por primera vez moneda hace 2.300 años.
Los historiadores aseguran que su valor en el mercado era muy alto. Y
explican la razón: los ases fueron utilizados para pagar el sueldo de
soldados que no estaban ociosos. De hecho,
la primera emisión se produjo en el marco de la segunda Guerra Púnica.
Más que César
La
arqueología de Porcuna no está relacionada únicamente con Roma y con
Julio César. A escasa distancia del yacimiento de San Benito está
situado en un altozano el de
Cerrillo Blanco,
una necrópolis de origen ibérico que
data del siglo VII antes de Cristo. De ella ha emergido el más
importante conjunto escultórico de esta cultura que se ha descubierto en
España.
Las piezas halladas en el túmulo funerario de 24 sepulturas han sido claves para interpretar esta civilización.
La relevancia del yacimiento se deriva tanto de la cantidad de objetos
encontrados (1.400 fragmentos) como de su valor artístico. Los mejores
están expuestos en dos museos de Jaén, el provincial y el Ibero. También
se muestran esculturas, cerámica, urnas y monedas en una sala del
museo del municipio en el que fueron halladas.